Hace un rato apagué la radio, estiré las sábanas y me tomé un café. Gestos diarios que se suceden invariables. Me he detenido con la taza del café ya vacia y he pensado que cada uno tenemos nuestros propios gestos diarios, una manera de dar los buenos dias al mundo, un ritual de entrega a la realidad. Actos con los que vamos variando nuestra posición del mundo de los sueños a lo que vemos ya despiertos. Una manera de asimilar los ruidos y las formas de la vida cotidiana. Luego ya es igual, quiza te duches o quiza te afeites, a partir de cierto momento el orden es ya diferente, no tan preciso, pero los tres primeros actos son diariamente identicos. Como si ese despertar fuera unico, el mismo y necesitase de los tres actos para salir a tomar forma en el dia preciso,la hora exacta.