Me he dedicado estos ultimos meses a la memoria, al ejercicio de recordar y a reconstruir el pasado. He llegado hasta aquí, linea que el tiempo va empujando, y descubro con sorpresa que hay muchísimas cosas de mi pasado que permanecen borradas, que todos tendemos a recordar un pasado minusculo en comparacion al verdadero tamaño de ese pasado y que, sin embargo, recordando (ejercicio que nos demuestra estar vivos. Recuerdo, luego existo) vas abriendo puertas en la memoria que permanecian cerradas. Hay recuerdos que son perezosos, como algunos amigos o amantes, no se dejan ver, no te hablan hasta que acudes a la mismisima puerta de su habitación. Es ahí, justo en ese momento que te abren su puerta con amabilidad y te dejan ver todo su mundo. De repente ves un recuerdo, una habitacion de tu memoria que se había quedado cerrada, sin explicacion. Solo por que si, por que el tiempo detesta que su casa mantenga todas las puertas abiertas.
He estado recordando que hace un rato empecé a escribir este texto y que a esta hora en que la tarde va muriendo para dar vida a la noche, se va desvaneciendo continuamente un presente del que seguro quedarán muchisimas puertas cerradas. esta habitación, que no es mi habitación permanecerá en algun lugar de la memoria. Y que solo, si dentro de quince o veinte años vengo a recordarla, la veré, de alguna forma la veré. |