borro otra vez
toda esa tinta,
dejo en blanco el blanco,
prefiero tus ojos en llamas,
el viento de mi hambre ahora
en la duna dorada
de tu piel
y la sed que me llama
a beber en el trémulo oasis
de tus caderas;
prefiero ese escándalo
en toda la sorpresa de tus ojos,
que ésta tinta que me encierra
entre los hilos de su libertad:
prefiero beberte,
callar,
vivir,
morir,
tu pequeña muerte contigo
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