Es menester el pretender marcar una regla
una teoría que rija
el caótico ritmo que de tu cadera salta.
Es menester establecer las teorías
de la sinuosa candencia de tu abdomen
que bulle en la ingesta insaciable de tu sexo
a cada cuanto, cada vez.
Pero mi matemática no alcanza
de tanto en tanto, se agota
ante la desprendida furia de tu vientre
que esparce tan extraños guarismos
en indescifrables codigos
retóricos, letárgicos, cíclicos
y en orgasmos se transmutan.
Es menester mantener esa regla
Incierta, que no rige, pero manda
con el fallido teorema de las ansias
que no esperan por formulas
o matices que le colmen las ganas
mientras llegas.
Es menester…