El alma necesita conforto, amor, cariño. Necesita sentirse amada, deseada e importante también.
La soledad es lo que más lastima la esencia del ser, y a veces esa misma soledad hace que vayamos en búsqueda de algo o alguien que nos llene, ó entonces hace que nos encerremos más en nosotros mismos.
Contemplando mi alma desde afuera y sin pasiones, reconozco que está deseosa de cariño sin lugar a dudas, pero la pregunta no es que si ese cariño llega algún día, es que si yo dejo que llegue.
El ser humano es gregario y como tal necesita compañía, y no debe estar solo. Muchas veces las uniones que se logran son con ese afán, pero solo terminamos por llenarnos con más soledad, cuando nos damos cuenta de que ese alguien no sabe besarnos el alma.
Los misterios del amor y del querer son difíciles de comprender y más aún las relaciones personales de cada uno de nosotros.
Según el analista junguiano suizo Adolf Guggenbühl - Craig, el matrimonio es un proceso de " dos en uno " y no el camino para la felicidad.
El término de individualización lo utiliza Jung para designar el proceso de convertirse en individuo que se desarrolla a lo largo de su vida, como si de un proceso de alquimia se tratara, incluyendo al transcurso del matrimonio.
Así que nos encontramos que somos individuos que por normas debemos dejar de serlo y aceptar perder nuestra personalidad para adaptarla a la familia o al matrimonio.
El matrimonio es un complejo entretejer de familias, de problemas, de alegrías y nos vemos expuestos al diario vivir que se casa con los misterios del alma, donde no existe el divorcio.
Cada alma es única, y la mayoría de las veces, calla y jamás dice cuan triste o sola se siente, prefiriendo seguir día a día en lo mismo de siempre, a veces por comodidad, y otras por temor a más soledad.
Contemplando mi soledad, me doy cuenta de que si bien tengo ganas de volver a enamorarme, no quiero volver a sufrir de nuevo, pues aún no entiendo por qué amar es sinónimo de dolor, cuando solo debería ser felicidad.
Quiero enamorarme, amar y ser amada, pero existe mucho temor, y eso hace que recele mucho y así voy siguiendo mi vida, a solas... quizás hasta me vuelva incongruente, pero de eso se trata el ser humanos: ser incongruentes la mayoría de las veces.
El alma no crece en los árboles, sin embargo se nutre de nuestro entorno, como el cuerpo de la comida. El alma necesita ser alimentada con visiones hermosas, palabras que llenen... o por quien sabe besar el alma.
Besar el alma es saber tener paciencia, comprensión, nunca juzgar a nadie y simplemente aceptar las personas como son, por la sencilla razón de que no existen dos iguales.
Besar el alma es abrazarse cuando hay soledad, cuando se está triste, sin decir nada, solo sostenerse con ese abrazo de apoyo.
Besar el alma es caminar lado a lado recorriendo caracolas marinas, y piedras azules de la arena del mar, contemplando la inmensidad del océano en el horizonte.
Besar el alma, es sentarse juntos cuando no hay necesidad de hablar, cuando solo hace falta el silencio, al no hacer preguntas ...
Besar el alma, es sentir otras manos que dan apoyo fortaleciendo esa esperanza de vida y de compañía.
Besar el alma, es decir un te quiero con la mirada.
Besar el alma es fácil, solo basta que decidamos bajar del pedestal del orgullo que muchas veces nos rodea y nos consume.
Besar el alma... ¿cuantos de nosotros necesitamos de ese beso que nunca llega?
Pensando en todo esto, decido seguir disfrutando de mi libertad como individuo, y al tenerme a mi misma por compañía se que nunca estaré sola, ya que no iré a ninguna parte sin Eli ...
... aunque espere a ese alguien que quiera besar mi alma ...
Honey
25.07.2007
Los Teques, Venezuela
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