Pero talvez el caballero alado-perspicaz,
Es un mostró en el rincón de su habitación,
Un vicioso idílico de su perfección,
De su armonía que siega la moral,
La pérdida moral de amar,
De soñar valles con hermosura plena,
Con vanidad exacta,
Y flores dulces como sus labios rojos grana,
De sabor a manzana. |