Masifica la experiencia existiendo, y que tu cuerpo por ser de diosa, eterno y glorioso, me sorprenda de repente, con sus danzas desplegadas de elegante y soberbio andar. Que tu olor por descubrir lubrique los sueños, y despierte los demonios, y ellos enfurecidos hacer burlas y maromas de amor, al bosquejo hermoso y preciso de tu rostro. Y que tu color de muerte blanca, hipnotice el cuerpo en un vicio enfermo por colorear versos sobre la piel, con el rojo sádico y nacarado de tus labios piadosos.
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