soportó un silencio pulcro en el alma
excesivamente poderosos sus latidos
contempló por vez primera a la lluvia
caminó sin cesar por puentes largos
esperanzas convencidas dictaminan
una rama de ese árbol abrazando la mejilla
potencial corazón sin moho, lúdico final de la vida
-y las aves rondan sus nidos de humanidad dormida-