No es la misma lluvia,
Aquella de tardes cuando nuestras
Madres nos arrojaban jabones de cuaba, mientras
Nos bañábamos en la acera
Jugar, chapotear y la risa
Cortarnos los pies con vidrio borracho
De ese que bebe por descaro
Andar las aceras mojadas, contenes anegados
Arrastraban en su corriente juegos de vidas pasadas…
No es la misma lluvia, escucho risas en mi memoria gastada
Risas amigas, confabuladas, haciendo turnos para aprovechar
El chorro de agua que sin recato se deslizaba desde el techo oxidado
Era lluvia sana…
Aderezada con hojas de naranja y mango
Era el techo mas fecundo pues le salían ramas
Pero quien mejor para decirlo que Carilda Olivier Labra:
“ A veces va una así, desamparada, como pudiendo enamorar la nada y el milagro aparece en una acera!”