Deseos triviales y utópicos
de salvarnos, inocentemente,
de las desgracias del ser.
Ganas fuertes y curiosas
de evitar a toda costa la virtud
de decir verdades sin pretexto.
Instintos audaces y curtidos
que emergen a la conquista
de lo perteneciente a la realidad.
Impotentes nos encontramos
observando y renombrando momentos
advirtiendo lo inevitable.
A expensas de otros,
nuestra tranquilidad se quiebra
y no atinamos a ver que
nuestro destino, es individual.
La espera es tu chance,
la responsabilidad no es compartida. |