TENTACIÓN AZABACHE
Como por arte de magia
a mi vida te asomas,
llenando mis pupilas
de hermosura seductora.
Parecías volar a gran altura,
como si estuvieras en pedestal,
con esa imagen transmitida
me encendías el reto a alcanzar.
Tan pronto te presentas
un conflicto proporcionas,
mente y corazón dicen no,
pero mi Alma se apasiona.
Pareciera conocerte previamente,
otras vidas u otros siglos simplemente.
Universo de miradas cruzadas,
o quizás, solo un roce de Almas.
Se desata una lucha inconsciente
reprimida por reglas y principios,
se liberan sensaciones nunca vividas,
se derrumban normas y mandamientos.
Renace en mi tu imagen a diario
repitiéndose lentamente,
como estallidos rutilantes
que bombardean mi mente.
Por momentos te construyo,
te ensamblo gradualmente,
Tu mirada, tu sonrisa,
tu cabellera azabache.
Mirarte a los ojos es una aventura,
que reta a tu encanto y embrujo,
capturando esos guiños fugaces
sin subyugarme a tu dominio.
Cual hechizo que cautiva,
tu mirada me enloquece,
y si se acompaña de halagos
mi corazón se desprende.
Y en esta atmósfera es que siento
contra el tiempo ganar el Alma,
mana la tentación de conocer tu esencia
y lapidar conjeturas vanas.
Realidad y fantasía se funden en el ambiente
creando un escenario de actores desconocidos,
el beso que no te he dado o el abrazo no sentido,
por instantes protagonistas, reflejan mi instinto.
En el discurrir del momento, eternizo el Ahora,
para atesorar tu gesto, figura, y semblante.
todo esto en un brevísimo instante
en que sentada a mi lado, te imagino mía.
Si nuestro Ahora esta a destiempo,
brindaré con mis lágrimas
para embriagarme el Alma
y borrar mis pensamientos.
Y en este juego sin víctimas
no hay cabida al sufrimiento,
ganancia de emociones nuevas
indultan el advenimiento.
Solo el tiempo y la circunstancia
acompañadas de la fuerza del destino
capaz de modificar el rumbo de la vida
mostrará que acontece en este Ahora efímero.
Si vuelvo a nacer; este roce de Almas
será una asignatura pendiente
para próximos cursos
en nuestras vidas futuras.
Cuando llegue el momento,
el destino elegirá: soñar o despertar.
Que utopía deslumbrante,
o serás tan solo: mi tentación azabache.
Claudio 28-10-2004 |