Arriesgamos el Alma apostando a la vida, la eternidad del tiempo.
Delegamos instantes con promesas a futuro de besos y caricias.
No somos dueños, no somos amos. Somos súbditos del amor.
Y en ese desafío provocamos un combate de necesidades contrarias.
Reprimimos el deseo, callamos la pasión, engañamos las ganas.
Para evitar frustraciones; en la ruleta de la vida
apostamos el Alma...
Claudio 15-10-2004
Fin
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