Hoy día hago acuse de recibo
de las esquelas que jamás serán leídas
lo hago como un consuelo de tontos
como para olvidar que acuso recibo, más bien
de las señales, esas todas
que anuncian despedidas cercanas
finales en vilo o bienvenidas difusas.
Ya son más que comunes las señales
obvias de exclusión de vida ajena
- que acaso una vez compartida -
puestas en todas partes en orden preciso
como acertijo incierto para ojos ciegos
traducidas en mensajes sin recepción
y burdas angustias sin ocasión.
Sé que a la vuelta del tiempo
- es paja eso del tiempo que lo cura todo -
casualmente o ex profeso las aguas bajarán
dejándonos libres - ojalá - de culpas
para poder vernos a los ojos
sin más verguenza que la de estos días
que han avanzado a paso lento, pero seguro.
Si ha de ser ... será.
Fin
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