*
no
hay
canto
ni
-alabanza-
mas
locuaz…
que
( los
temblores
de
tu
cuerpo…)
ante
el
-indomable-
r oce
de
mi
aliento…
…
¿Qué tiene...
el indómito bronce
De tu piel..
Que de solo rozarme
Me hace remontar…
La lujuria…!
Tu cuerpo es…
El único templo
Del que…
(mis manos devotas…)
Retienen memoria…
Son tus besos…
(dagas de miel…)
Que reviven
Mis deseos…
Y en cada ofrenda…
De tus labios
En mis labios…
(o viceversa…)
Desencadenan…
un huracán húmedo
que inunda
mi vientre…
tu lengua…
dibujando centellas
en mi cuello…
al ritmo
de los mantras…
que entonaba
( tu pecho…)
En mi espalda…
La sutil cadencia
De tu risa…
Perdida…
en mis suspiros
entrecortados…
cuando
tus anhelados dedos…
hacían huir…
(extasiados)
Mis pezones delirantes…
Mis cabellos…
(derramados…)
En tu pelvis…
Como un sagrado manto…
Mientras…
Mi boca ávida de ti…
(Conjuraba…)
La fuerza de los vientos
En tu sexo…
Que sabia tu piel…
(que sin dudas…)
Reconoce…
El pulso
De mi arcana lengua…
En el trazo
de tu sombra…
Si… he vuelto a tu cuerpo…
Y la elocuente turgencia
(De tu entre pierna…)
Me proclama…
¡ Soberana ¡
Y allí me quedo…
En los recuerdos
De esas ansias…
Que retozan
en tu cuerpo
Y que su eco...
suena…
A mi nombre…
No me iré…
Soy esclava…
Y devota…
De esa sonrisa
(que te habita…)
Después…
que tu cuerpo
tembloroso
explota…
tibiamente...
en mi boca…
De esa mirada…
Llena de devoción...
(con la que me cubres…)
Cuando...
retengo…
Los últimos latidos…
De tu savia…
En mis labios…
...
( silente )
***
.
Fin
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