Quiero predicar
tu Palabra con mi ejemplo,
pero he caído cien veces
y te he negado mil.
Hazme desplomar
ante un confesionario
y proclamar al viento
mi cuenta de pecados.
No lo he sabido hacer Señor,
pérdoname.
me postro en tu regazo
como una vagabunda arrepentida.
Y por piedad, perdóname,
hazme digna de acercarme a tu mesa
para probar un trozo de tu pan
y beber un poco de tu vino. |