Al menos sigo creyendo
en la sinceridad anunciada en las pupilas
en la soledad acompañada esa que se predica
en eso de sentirse vivo sólo porque duele
en las buenas noticias que descubro en el viento.
Al menos sigo creyendo
en las decepciones como signos vitales de esperanza
en las despedidas como presagio de alguna bienvenida
en el amor como una conspiración de las circunstancias
en los niños como maestros de vida enana.
Al menos ahora creo
en que es posible respirar aires propios
en que se aprende cuando se quiere
en que la sinceridad lo puede todo
y en que creer no es una decisión tardía.
Fin
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