A lo largo del firmamento
se esparce tu luz brillante,
y de manera instantanea
mis ojos se cierran al mirarte.
Tan sólo con mis manos
quisiera tocarte
para asi llevar tu luz y calor
a todas partes.
Pendes en el espacio,
trayendo desde el este
infinitos amaneceres.
Mientras los sueños e ilusiones
de muchos se forjan en el ocaso,
y a su vez la esperanza y la vida
se transforman
en un hermoso canto.
Al llegar la noche te marchas
a otros lugares
donde mis ojos no pueden mirarte,
pero las almas de muchos,
esperanzados de tu fuego insesante,
también ahnelan y necesitan
de tu luz radiante.
En todas partes eres importante
forastero andante,
porque desde el comienzo
tu llama no ha dejado de apagarse.
Parecieras alcanzable,
pero la distancia que nos separa
es impresionate
que sólo me conformo con mirarte.
Miguel Soto |