Mírame, cuando te digo que estoy orgullosa de tenerte a mi lado.
Mírame, cuando te digo que te amo.
Mírame, cuando te digo que te extraño, y que daría todo por tenerte a mi lado.
Mírame, cuando te digo que quiero que seas feliz sin importar nada a cambio.
Mírame, cuando nos amamos, nos replicamos, nos abrazamos, y nos besamos.
Mírame, porque te doy mi todo, todo lo que anhelo ser, contigo, sin ti, por ti, para ti.
Tan sólo mírame y dime que ves lo que realmente ansío darte a conocer.
Y cuando lo sepas, hazmelo saber.
Son tan sólo dos palabras, con mucha fuerza e impotencia, pero con ganas de comerce al mundo, con tal de darte con una mirada, la felicidad deseada. |