Nuevamente, abro la ventana que permite lanzar los sueños al espacio y presiento a un transeunte, deseoso de encontrar respuesta a las dudas de un mundo cada vez màs confundido y hambriento de conocimientos.
La esencia del cosmos aglutina seres alineados como planetas, en una òrbita que marca el equilibrio de su existencia. Eso, somos cada uno de nosotros, apòstoles de la buena nueva que encierra los mensajes siempre llamados a buscar la paz entre los hombres.
Muchos, perdidos en un laberinto de medias verdades y falsas profesìas, intentamos romper las cadenas de la arrogancia y de la cultura fetiche de los poderosos.
Cuando en tropel de libertad, recorramos los caminos de un nuevo mundo perdido en el infinito, debemos sentirnos libres y protegidos por la luz de la verdad, aquella que fluye de los profundo del ser y da impulso a los sueños posibles de hombres que buscamos un nuevo encuentro con la eternidad. |