Te escribo unas breves líneas desde este exilio en el que la vida a veces me deja sin otra alternativa de libertad que aquella que encuentro desde la pluma que destila lamentos de sangre, por las frialdades de un mundo que se amenaza con su propia autodestrucción, por su maldad y sus carencias sin remordimientos.
Te escribo con suma urgencia desde lo más profundo de mi alma, para decirte que me disculpes si mis palabras no traducen con claridad mi tristeza o si por el contrario mi silencio y la pena que reflejan mis ojos no trasmiten respuestas reales y accesibles a tu entendimiento.
Y es que me muero de tanta nostalgia y soledad, dejadas por el agotamiento de luchar contra una corriente que me arrastra sin pena ni compasión, y es por ello que recurro a ti para confesarte que no solo requiero de una tregua sino de provisiones de fe y de esperanzas, que solo hallaré en tu abrazo y en tu cariño, refugiarme en ti, en tu ropa que huelo a hogar, en tu solidaridad y generosidad, en el beso de mi frente, pero sobre todo en tu mano amiga, para seguir adelante, pensando que no lucho contra un molino de viento creyéndolo guerrero de la batalla, pensando que sí puedo hallar en mi largo peregrinaje desde que llegué a este mundo, seres como tú y como yo, quizás provenientes de una raza en peligro de extinción, que harían no sólo del mundo, sino del universo: un lugar digno de habitar, y vivir en un paraíso lleno de pléyades hermosas de calidez y de paz.
El ruido de mis pensamientos no me deja dormir, tantas preguntas sin respuestas no me dejan soñar, la realidad misma es ya una utopía y a veces hasta una pesadilla que no logro superar.
¡Ah!, si ayer fuera hoy, habría tantas sonrisas en mi vida, esas que se quedaron en las ruinas del tiempo, esas en las que compartía con los amigos de la infancia y de la adolescencia, esas que jamás imaginaron un mañana apocalíptico.
Sólo sé que debo seguir adelante recogiendo las piedras para hacer una casa más fuerte, recogiendo el hielo para hacer de él un antídoto.
¡Dios sólo te pido que sigas a mi lado aun cuando mi fe y mis esperanzas estén extraviadas!.
Y a ti amigo, no me queda más que darte las gracias por existir y quedarte en mi vida esperando que seas para siempre, yo a cambio te regalaré mi cariño puro y silvestre lleno de sentimientos que ni el mismo invierno logró destruir, te regalaré la tibieza de mi mano humilde, una palabra de aliento en tu cansancio, mi silencio ante tu mirada fija en el horizonte, la luz de las estrellas cuando te sientas perdido y el sentimiento seguro de este amor inmortal.
Emilva Trujillo Moreno. 16-2-2005.10:05pm |