Cuando el silencio de la noche invade todas las casas,
Cuando elevamos los sueños en nuestras oraciones,
Cuando las horas hacen eterna la tristeza y soledad
Allí me encuentro con una vela encendida en una estación donde sola soy su única pasajera.
Y como pasajera, camino solitaria por los rieles donde solo transita el poeta,
Esos por donde pasamos por la vida pero la vida no pasa por nosotros,
Pues vida y prisa van de la mano en un mundo donde vida es sinónimo de banalidad terrenal y donde la nostalgia y esperanza son sinónimos de resignación a no esperar lo que de ningún modo vendrá jamás.
Apostaré entonces por hacer de cada instante una huella para construir mi castillo,
Apostaré entonces por vivir el sol en la mágica sonrisa de algún transeunte,
Apostaré entonces por encontrar en el brillo de las estrellas la rosa del viento que guíe mis pasos,
Y apostaré entonces sobre todo, a dejar que el rocío celestial de los angeles hagan escarcha de las lágrimas secas de estos ojos profundos que delatan la transparencia de un alma pura pero en pena.
Alzo mi bandera blanca por la paz,
Agito mi pañuelo de besos suplicando redención,
Elevo la reserva de mi más luminosa antorcha esperando ser rescatada de este naufragio,
Pero sobre todas las cosas saco las manos de mi bolsillo para ver si alguna noche me alcanza al fin, el faro de mi merecida libertad.
Emilva Trujillo Moreno
13-11-2007 02:40 AM |