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“ alguien cierra una puerta a un hombre que enmudece,
se mira en su celda de un solo respiradero y duda de que él mismo exista.
algunas veces, por instantes, es sacado a ver el sol, pero vuelve por sus propios pasos a su sitio.
allí al menos sabe que sufre.”
.rafael cadenas.
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te afanas en tu debacle.
aceleras la caída de las resurrecciones.
el suicidio de las flamas;
de las brújulas
de las ansias…
(deambulas
en
las
afueras
de
mi…)
absorbes el tumulto
que desbocó mi pecho en pugna.
levantas el polvo
con el peso de tu culpa
enmudecido ante los escombros
(de
lo
que
no
fuimos…)
escudriñas mis pasos
secas mi hierba
empañas con tu aliento
la transparencia de mi ocaso…
-y cada tres días-
vienes y destilas tu afonía
(y
dejas
el
vaho
macilento
de
tu
nostalgia
en
mis
dinteles…)
insistes en mis mareas…
en asomarte por las rendijas.
en desordenar el ábaco
(que
lleva
el
conteo
de
las
heridas…)
¿acaso esperas encontrar un altar
de los versos que se quedaron huérfanos?
¿un temblor
un relámpago con tu nombre
la desnudez de mi miedo
la huella de mis labios en la tierra?
nada de eso hay…
(todo
espejismo
viene
con
su
fecha
de
vencimiento…)
-y éste, no fue la excepción…-
no hay bálsamos ni plegarias;
y el viento fiero
que antes te convocaba a mi vientre
se inmoló en la hoguera de tu omisión…
ya la lluvia no sabe como pronunciarte.
tu verbo perdió la bitácora de mi verbo;
tu sangre se ha desbordado ante mis ojos
de hambre por otras venas…
tu llanto nunca ha llevado la silueta de mi pecho.
(siempre
ha
tenido
otro
destinatario…)
sólo fui un tiempo detenido.
prestado al tránsito
al inconcluso…
sueño irresoluto.
trazo de lujuria.
-anónimo fuego-
sigue tu camino entre brumas y recapitulaciones:
no pacto con fantasmas…
ni me hinco en encrucijadas
ve a donde pertenecen tus latidos…
donde tus pasos encuentran, al fin,
la contraseña de la calma…
ve donde la palabra se te hace más cadenciosa
y más cercana…
te libero de los momentos desvencijados
(que
alguna
vez
nos
arroparon…)
de los ahogos y los suspiros
-desflorando las fronteras-
de tanta piel postdatada
y de tanto amanecer por retazos…
no me debes nada:
(nada
hay
de
lo
perdido
que
quiera
de
regreso…)
no me uses como excusa para auto flagelarte
(para
auto
justificarte)
éste no es un olvido de cadena perpetua.
-te indulto-
ve y remonta el remordimiento.
ve y rearma con paciencia el intento
(hazlo
menos
punzo
penetrante…)
quizá la próxima vez
no te irás de frente contra su filo.
tú ve donde y como quieras irte…
con un alijo de excusas como camisa de fuerza.
con la palabra fin zurcida a las manos.
con el eco de mi exilio voluntario entretejido en los huesos.
(vete
con
los
jirones
de
mis
ofrendas…)
pero vete de una vez
-y definitivamente…-
(que yo voy en paz…)
...
©.Rr. ®
.diciembre 2007.
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