En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora,
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.
-gioconda belli-
*
busco un asidero en las sombras
quizá la rama huérfana
que pende del hilo
el ancla que dibujamos en los barcos de papel…
una ensenada sin miedos ni prontuarios
donde terminar de parir
(los
gritos
que
desgarran
mi
piel…)
*
ésta melancolía que se me chorrea por las manos
el desmenuzar tu nombre lentamente
el clamor
–el desvarío-
el quejido húmedo de mi vientre
ululando entre distancias y premoniciones…
y que se rompan todos los destellos
que yo sólo quiero abrazarte entre mis piernas
hundirme en tu boca
tu beso de oxígeno.
*
tu ausencia…
es sequía que me cráquela
la palabra
el verso
el fulgor de tu último beso…
es persistente la aridez
(no
brota
de
mi
nada
que
no
sean
letanías…)
todo cesó cuando se fue diluyendo tu silueta
la última bocanada de aire
la huella de tus manos en mis muslos
el minutero y su soliloquio
el rumor de lluvia de mis senos
*
eres arraigo
amor,
-corazón sin hipotecas-
bitácora de mis raíces
palpito de mis huesos
razón y motivo
para todo antes
y todo después…
*
subyugo los ocasos aciagos
al destino
y sus devaneos
no me importa el pronóstico del clima
(que
habla
de
esperas
largas
y
noches
frías…)
sólo acato la promesa
de mantener el arcano pacto
que se hicieron tu piel y la mía…
*
y reanudo la paciencia…
sacudo los limites y su sabotaje
limpio el polvo de las sonrisas…
rescato las sobras de tus besos…
(que
quedaron
enredadas
en
mis
pezones…)
el abrigo cierto de tu voz
-y todo el verde sin profanaciones-
que tus palabras dejan en mí…
resucito tu abrazo de tierra prometida
la calidez de tus latidos sincronizados a los míos…