Escribir son mis alas, cada frase que plasmo forma parte de ese universo de plumas que conforman mis alas de palabras. Cada vez que escribo siento que me elevo, levito, floto por los aires, el cielo no es mi límite. Donde rozo con los dedos nubes de frases escritas al azar que simplemente vagan, se aglomeran, esperan por mí y para mí. Y así crear los más hermosos textos de amor, pasión, esperanza, desilusión, soledad, locura, desolación o simplemente evocar sentimientos que se hayan apoderado de mi prosa…
Sí la tristeza es la dueña de mi sentir mis frases serán grises, reinará la melancolía hundiéndome en una espiral de desesperanza, sombras y soledad. Cuando la tristeza mora bajo al purgatorio, veo almas en pena, me veo penando, vagando sin rumbo determinado como la mascota que ha perdido la noción de cómo regresar a casa donde estaría segura y feliz…
Cuando la esperanza reina es como escribir frente a la playa donde la armonía de las olas y el viento que me rozan se unen en una melodía encantadora, donde mi corazón rebosa paz. El sol me enjuaga de tristezas con su pura luz blanquecina y me hace esbozar una valiente sonrisa…
Ronda la alegría cuando mis textos se llenan de colores, todo vuelve a ser hermoso como el capullo de una rosa que aún no despliega su belleza. El blanco vuelve a ser pureza. El verde vuelve a ser esperanza. El azul me brinda la seguridad que necesito. El rosado es la ternura de una sonrisa. El gris vuelve a ser el punto medio entre el blanco y el negro. El marrón vuelve a ser la tierra que piso. El rojo vuelve a ser el detonante de mis intensas pasiones y el negro vuelve a ser mi color favorito en la ropa que uso.
Inundación por doquier, la lluvia ha llegado. Cuando eso pasa se vuelve gris mi visión. Las flores pierden su color, las sonrisas son desahuciadas. La depresión se vuelve olas que chocan, moldean y erosionan el peñasco de mis sentimientos. Las emociones bajan a cero. Todo mi sentir, creer y pensar se vuelve neutro. El alcohol se vuelve el estímulo espirituoso que me hace escribir, con una copa viene un cigarro. Cuando llueve tomo, fumo y escribo sin cesar…
Bajo la tierra se encuentra el infierno, cuando la depresión me domina mis alas se queman mientras desciendo. Las llamas se vuelven mi tortura, mi monólogo, mi búsqueda de tranquilidad espiritual. El fuego todo lo desola, así me queda el alma cuando las sombras moran…
In crescendo van las emociones cuando un hermoso sentimiento domina mi existencia, el amor ha tocado mi puerta. La sonrisa no me abandona, me elevo más allá del cielo. El universo se me hace diminuto y simple como una pompa de jabón. La belleza todo lo cubre, mi prosa se vuelve frugal y florida. En esos instantes donde el amor me envuelve como una vestidura de seda yo no camino, floto entre los mortales hombres…
Realizar el hecho de escribir, darse cuenta que el don de las palabras es un talento inagotable, hermoso, delicado como una caricia, sutil como un susurro. Es como extender los brazos en alto en la punta de una roca durante una ventisca: Se puede sentir lentamente la elevación del alma, la evolución del espíritu, el desvanecer de las lágrimas, el nacimiento de nuevas alas para volver a volar y jugar con infinitas nubes de palabras…
Darkcat
Por eso escribo, río, lloro, sufro, gozo, me enamoro, me desilusiono, me mojo en la lluvia, adoro el viento, sueño que vuelo, amo, extraño, sueño, deliro, camino, corro, caigo, me levanto y sigo adelante… |