...mientras tengo tu cuerpo entre mis manos,
crecido con tu risa y tu mirada,
me parecen más cortos los caminos
que se adentran en tu alma desgranada.
Las horas, minutos me parecen,
y mi corazón alocado y complaciente
en la tierra extraña se consume
con tu cuerpo soberbio e indulgente.
Pronto tu sombra se asemeja
a la hierba verde y la frescura,
en la fuente azul, se configura
y la imagen de tu gracia se refleja.
Rafael Colunga
Sevilla |