Vuelve su cuerpo aire, la magia,
la misma que despierta cada día
que de noche le adormece,
tornándole mujer
En la víspera
no siente el cuerpo, solo respira,
cada sombra es el ser
que vela el ensueño
se despide siempre serena
condenada al amanecer,
Un par de huellas, deja
vienen en si,
se marcha quieta la mañana
sin levantar el polvo
por sobre el parquet
Flota al llegar el sol,
Despierta del hechizo siempre
escapándose de entre sus dedos
pero nunca antes para verle,
aferrados al amor,
vive el día
vive la noche
Brisa serena, quieta y tranquila… |