Antes que nada una confesión no es valida sin el arrepentimiento y la exposición de la Verdad a secas, limpia, estremecedora.
Por lo tanto me confieso culpable de traicción a la verdad y como consecuencia lógica a mis creencias, a mi Dios y a mi Amor terrenal. No sé en que punto perdí todo lo bello y dulce de mi ser, y me converti en un egoista tan mísero que dañe la ternura de tus ojos bellos.
De caballero aguerrido me converti en lo que contra siempre luche, en una Hidra de mil cabezas; horrenda, desagradable, expectante del odio y el egocéntrico bienestar.
Pero hoy el despertar es duro pero glorioso, duro porque he perdido la confianza que antes me profesaban; pero glorioso porque del error he aprendido dos duras lecciones, la primera es que el Amar es una responsabilidad bellisima y hay que cuidarla, y en segundo lugar que el que miente pierde el y engrandece al ofendido.
Por tanto decido por encima de cualquier cosa volver a mis inicios, volver a ser un niño que poco a poco pueda lograr la inocencia perdida; que logre resarcir paso a paso el daño que cometi con empeño y dulzura.
Con la gracia de Dios y sin dejarme arrastrar por la desilución pienso luchar por las cosas importantes de la vida, que en resumen Son: Dios, Familia y patria.
Dios que por ser él el maximo bien hace de todo lo malo bueno, y de todo lo desagradable bello.
Familia: alli esta el centro de una existencia generosa, padres, hijos, novia, esposa; maravillosos regalos del mismo Dios.
Patria: porque es el deber aceptado con abnegación.
Mis mentiras quedaran en mi memoria para hacer eco de lo contrario al querer Divino, y sabran ser guia de lo que no se debe hacer en esta vida. |