No me sorprende ver mi sombra
en la puerta esperándome
ni al perro que creí muerto
ni a la flor marchita
ni a tu ausencia de mil años
ni a mi agonía de siempre...
Tampoco me sorprende
ver la casa en ruinas
donde los recuerdos
son espectros
que se asoman
a través de las puertas
y las ventanas que ya no existen
para esconderse deprisa
al no escuchar mis pasos
al no ver mis huellas
entonces me acerco
a saludar mi sombra
acariciar mi perro
y regalarle una vez más
una flor a tu ausencia.
Fin
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