Ya no puedo saciarme más de ti,
condenarme a navegar entre tus venas hasta los amaneceres,
ocultando mis memorias y llorando tus penas,
aunque sigas navegando entre cada respirar
hasta saciar temporalmente mi sed,
y luego abrigas mi piel,
y me dejas hundir
hasta el precipicio de tus indomables oleajes. |