El que expele la noche,
el que conjuga los sueños,
en una botella encantada
El que mata pensamientos como mata moscas
dominará subordinado a su sombra,
y la de todos los moradores del pensar.
Mueran los grandes sabios,
mueran los ancianos,
mueran sus cabezas parlantes
y linchen sus palacios erigidos sobre letras huecas.
Quemen sus libros y manifiestos.
Que así se difumine, que así se cante.
Yo moraré en umbral de cuentos de hadas,
mientras violo a las magnánimas musas.
Beberé de su licor, y envejeceré su embriaguez
Su ingente matriz ahora es mía propia.
Y mi renacimiento
Será otra vez como las palabras
O como el vómito de sus bocas |