Hoy, en esta tarde lánguida,
llena de soledad y silencio,
recostada sobre mis manos,
mi rostro sereno,
con la mirada perdida,
en conspiración,
mi corazón y pensamientos,
vuelan,
trayendo de su mano,
recuerdos vividos.
Y Yo los transformo a mi antojo,
dándole los desenlaces mas divinos.
Los susurros de tu boca
que alimentan mis oídos
dándoles deleite
estremeces mis sentidos.
Recorres con tus manos
cada centímetro de mi piel
desdibujando los limites
para hacerme tuya otra vez.
El pensamiento no tiene limites
las barreras nos las inventamos
solo nosotros.
Volando con el pensamiento hasta ti. |