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NaturalGuama BookTuber  
 
Maternidad Obra Galardonada
 
Maternidad
 
Hace veinte y siete años, por un mes de diciembre, me encontraba embarazada de nueve meses casi completos. Joven, llena de energía y llena de amor y de sabiduría; decidí dar a luz a mi bebé en el hospital de mi ciudad, para así ahorrarme unos cuantos bolívares que nos permitirían comprar un betamax. Estábamos totalmente conscientes del cambio que nos representaría el advenimiento de nuestro primer bebé; ya las discotecas serían accidentes eventuales en nuestra rutina, y dígase de paso, que anduve por esos antros hasta pasados los ocho meses de embarazo.

Recuerdo muy claramente ese día, era muy temprano, antes de las seis, hacía frio, los pajaritos algarabiaban trayendo a mi boca una sonrisa bobalicona, con un saborcito medio raro. Acelerada, con mi actual ex esposo trotando detrás de mí, llegamos al hospital, él con los labios grises de miedo, fue blanco de mis burlas; me parecía increíblemente ridículo estar no menos que con una sonrisa resplandeciente, el día en que nacería mi bebé.

Nos despedimos con un beso raro. Me rasuraron con la afeitadora más dolorosa que me he encontrado en mi vida, me vistieron con una de esas humillantes batolas, bastante desteñida, pero que hacía juego con mis ojos y me acostaron en una cama en una sala atestada de mujeres gritonas.

Yo como si nada, feliz, esperando la llegada de los dolores, garantizados por el suero de la verdad suministrado en mi brazo izquierdo. Eran las siete de la mañana.

A las cinco de la tarde, acostada en la misma cama, aturdida de ver tantas mujeres llegar y salir, literalmente, casi corriendo a la sala de partos; ya no creía tanto en mi buena estrella. El médico que recién asumió la guardia, después de reñir con enfermeras y pasantes anteriores, procede a cortar la bolsa a mi bebé. Aproximadamente unos quince segundos, los duendes del dolor empezaron a romperme los huesos de las caderas.

El cuento corto es que después de nueve horas de un dolor dilacerante, presa del pánico, y ronca, pude parir a un bebé de elefante.

Y lo vi. Cuarenta y ocho centímetros con tres kilos cien de perfección. Esas son las dimensiones de un milagro.

Y vi a Dios en ese momento, reflejado en Su milagro, expulsado de mis entrañas.

Y fue amor a primera vista.

Lo embojotaron entre unos trapos verdes y lo colocaron en mis brazos, y todo mi cuerpo se lleno de embeleso y toda mi alma se llenó de amor. Amor ese que lo sé, traspasará la muerte.

Fuimos criando a mí hijo, cuando se portaba mal y a su hijo, cuando era un ángel y a nuestro hijo cuando se dormía.

Más de seis años después de ese encuentro cercano de todos los grados, volví a tener nueve meses de embarazo, ya sabiendo que sería una niña.

Estábamos en toque de queda y mi médico, que no quería vernos ametrallados por un imberbe soldadito asustado, decidió adelantar el parto. Basada en la primera experiencia, y poseedora de un HCM, esta vez elegí a una clínica privada, cercana a casa para facilitarnos todo. Fui tratada como una princesa, habitación privada, cable, acompañada hasta el último momento por la familia, toñequeada por las enfermeras. Hasta mi niño estaba ahí, puro susto y puros ojos.

Solamente dos horas y media duré bailando con los mismos duendes monstruosos y terroríficos.

Y la vi. Lloraba con el llanto más hermoso que he visto y he oído. Hermoso el llanto y hermosos los deditos. Hermoso llanto de tan linda boquita, chiquitita. Chiquitita toda ella, rosadita. Rosadita como los sueños que hemos soñado juntas.

Si el primero fue un milagro, ella fue un regalo. El propio Dios recompensó a esta servidora con el entendimiento, la comprensión de que somos elegidos por los hijos entre miles de millones de seres, para llevarlos hacia la adultez, y para hacernos crecer en el itinerario.

Y la amé con el amor entero, con el cuerpo entero, con el alma sabia, con la fe milenaria y con las esperanzas de felicidad.

En esos momentos, breves, Kodak; pude no solo sentir a Dios, pude tocarlo, olerlo y acariciarlo. Pude y puedo todavía, apreciar Su obra en mis hijos.

No los veo como mis bebés todavía, ese cuento de que para las madres, los hijos siempre serán niños, no va conmigo. Los quiero grandes, los quiero fuertes, los quiero dúctiles. Los quiero independientes, enamorados, equilibrados. Los quiero aptos para luchar por su felicidad.

Y no, ellos no tienen la suerte de que yo sea su madre, sino soy yo la sortaria, de que me hayan escogido justamente a mí.



Mayo, 2010.


   
 
 

Fin
 

Comentarios para esta obra
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azabache 21-Junio-2010
  ~ NUEVAMENTE......QUE BELLEZAAAAAAAAA_star _star _cherry _cherry
djf 18-Junio-2010
  ~ Querida amiga...mis más sinceras felicitaciones por tan bella historia y pensar que como dice el vulgo,hay mujeres que no les duele parir y los dejan por allí abandonados a su suerte.._cherry
hechadesilencios 17-Junio-2010
  ~ Maternidad como tesoro...Hilo diamantino que no se rompe que no caduca y nos hace grandes. Mi mejor diploma, mi mejor carrera, el mejor de los trofeos estrellas infinitas que alumbran nuestro cielo. Hermoso relato!!!
jocean 16-Junio-2010
  ~ Un relato lleno de detalles que magnifican la bondad de madre que representas !!! Dichosos tus hijos por esa gran madre y gran escritora !!!..Un gran saludo...Jocean
sicaliptica 16-Junio-2010
  ~ genial...
azabache 16-Junio-2010
  ~ Natty este relato puede ser escrito por quien sabe saborear la felicidad de la maternidad. Prácticamente entré en el hospital contigo. Dios bendiga el fruto de esos maravillosos momentos._cherry _cherry _cherry _cherry _cherry _cherry _cherry _cherry _ch
azabache 16-Junio-2010
  ~ Sonia.....no sigas llorando. Las arrugas asustan._cherry
elsyg7 16-Junio-2010
  ~ USTED BELLA DAMA, A VECES. ME ARRANCA LAGRIMAS DEL ALMA RESERVADAS, PERO QUE SON IMPOSIBLES DE AGUANTAR EN O POR ESCRITOS TAN SENTIDOS COMO ESTE. MIS SALUDOS._sol _star _sol _star
poemítiko 16-Junio-2010
  ~ "...somos elegidos por los hijos entre miles de millones de seres, para llevarlos hacia la adultez, y para hacernos crecer en el itinerario." Y el relato maravilloso, es otro milagro que Dios ha parido en tí para nosotros. DTB. Admirable. _star _sol _te
yenitza 16-Junio-2010
  ~ hola natty! tu relato me conmueve yo no lo hubiera podido relatar mejor! eres única ademas de ponerme en tus zapatos con mis tes hijos me identifica esta frase tuya "Fuimos criando a mí hijo, cuando se portaba mal y a su hijo...." PRECIOSO TODO! BESOS
argon 16-Junio-2010
  ~ Tus escritos, tus historias, son tan naturales y frescos que llegan al alma. Leerte es como hablar contigo, te imagino como ellos, y tengo la sensación de que te conozco de siempre. Gracias por hacernos sentir tan cercanos a tu persona.
soniacarrazzoni 16-Junio-2010
  ~ Yo... todavia, sigo llorando....
multifacetica 15-Junio-2010
  ~ Maravilloso relato el dolor y las lagrimas valen la pena si puedes apreciar un milagro ojala algun dia me toque... gracias por compartirnos tu experiencia_corona
chisco 15-Junio-2010
  ~ :-) me ha caido este poema con mi pareja a 8 meses y medio de embarazo, como un verdadero angel. saludos MUJER
julius 15-Junio-2010
  ~ bravo
artea 15-Junio-2010
  ~ _nara
manona 15-Junio-2010
  ~ "Los hijos, son nuestros hijos pero tambien son hijos del mundo por lo tanto deben perpetuarse". Mi amiga eres genial escribiendo.
modigliani48 15-Junio-2010
  ~ No conozco Vzla,si me llegan voces y relatos de su pueblo. Todas me conmueven. Te aprecio, amiga mia.-Norby
amaranta_ 15-Junio-2010
  ~ me llama la atención el relato de dar a luz en una institución pública en venezuela.. es triste, es una realidad, me encanto ese avance con el HCM!...coye y con el Betamax!!! se te cayo la cedula! jajaja bueno leerte el día de hoy. saludos
gefe 15-Junio-2010
  ~ Bello relato y me encanta que veas asi a tus hijos, asi miro a los míos y así quiero que sean y sigan siendo: libres, independientes, amorosos, luchadores. Para que puedan elegir y vivir sus propias vidas. Escrito en Mayo, mes de las flores. _flores2 ati
 
  De: natty44
Nombre: Natacha Moraes.
Publicacíon: 15-Junio-2010
Natacha Moraes

 
 

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