Sensatos años de dolor
y contienda,
verdadera rienda
de los desbocados.
Serenidad en el tiempo
pero no en el alma,
pues se queda la calma
en lo somero,
que no en el fondo del ser.
Sensatos años de dolor.
Acaso os presentéis de continuo
para pesarme más que nada,
para sumirme por vuestra causa
en lo más hondo de mí:
en la desazón.
Fin
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