Vuela el pájaro en el cielo
y en el alma mía también:
aunque en ella no encuentra
la libertad ambicionada.
Vuelan los versos en la memoria,
en la eterna gloria de ser leídos
por el vasto público.
Mas ¿qué pedir en esta vida
sino ser Creso
o el cicatero Midas,
sentir en ansias concebidas
que todo es oro
y lo demás desechos.
¿Para qué buscar
en largo trecho,
en existencia nimia y en loco afán,
la honra de lo hecho,
que nunca se ha de lograr? |