En el transcurso de nuestras vidas, nos nutrimos como parásitos inteligentes de la experiencia ajena, muchas frases, palabras, pensamientos, van formando nuestro mundo privado y creando nuestra personalidad.
El resultado de ese cumulo de información es quienes somos, como vivimos, como actuamos y que trasmitimos para continuar con el ciclo, ya sea con nuestros hijos, sobrinos, amigos, pareja, nietos. Lo interesante es que no discrimina, muchas veces no sabemos a quien "nutrimos", y otras, no tenemos la mas mínima intención de hacerlo, tanto, como no nos detenemos de "nutrir" en cada momento de nuestras vidas.
Yo quiero compartir un poco de estas experiencias, que por alguna razón en su momento me fueron trasmitidas, para conforman el acervo de mundología que soy.
Según un amigo matemático: La oportunidad se mueve en sentido lineal y con una velocidad uniforme, jamas retrocede.
Según mi padre: No mientas jamas a quien confías y no confíes jamas en quien te mienta. (Me lo repitió cada día de su vida)
Según el Padre Pedro, del convento de San Juan de Letran: El ayuno no es de cerdo, o cordero, etc. , para agradar a Dios, solo no se coman al prójimo.
Según un amigo que ya no esta: Vive cada día de tu vida al máximo y a los ochenta no seras un hombre mudo de historias.
Según otro amigo, cantante y compositor cubano en el exilio: Hay gente que se muere de ganas de vivir.
Según mi antiguo vecino en Cuba: El ingenio es al talento lo que el instinto a la razón.
Según mi ex-cuñado: El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas.
Otra vez mi padre, haciendo eco de Oscar Wilde: Influir sobre una persona es transmitirle nuestra propia alma.
Según Gabriel García Márquez (que bien se me acomoda): Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.
Amo esta de Paulo Coelho: Cada ser humano tiene, dentro de sí, algo mucho más importante que él mismo: su don.
Así que continúen explotando ese don maravilloso de expresar sus sentimientos, por que sin saberlo, están cambiando vidas. |