Llovía...
El rocío mojaba sus mejillas, sonidos golpeaban el cristal de su ventana, estaba tan oscuro que sus pupilas se confundían entre la nada que la invadía. Suspiró profundo, llevó su mano acariciando su pecho bajo el camisón que apenas lo tibiaba, latía un corazón lleno de amor por una ausencia guardada, por unas manos que con calor le amaran, por los labios que en la distancia le besaban...
Sin quererlo se confundió en un recuerdo que le abrazaba y entonces se dejó llevar sin reproche sin palabras, meciéndose en el arrullo de una voz que por largo tiempo fué su canto y su verso. Se dejó en el lecho donde derramara su amor intenso, callado, desmesurado. Se abandonó a las vibraciones de su dermis pausada, cerró los parpados y en su boca una melodía sonaba, la lluvia no cesó y por su mejilla una gota rodó y hasta su pecho llegó.
El cálido de aquella lágrima la despertó, con tristeza recordó que ya no estaba, que como agua tambien su presencia corría, como riachuelo de una tierra de añoranzas.
Miró de nuevo a la nada y en el poder de su alma penetró hasta sus entrañas para incubar el hijo de sus ensueños, el que vendrá en otra historia perpetuada.
La música sonaba...llovía...
Su piel humedecida por aquella nostalgia, se fundió en su respiro de madrugada y cerrando sus ojos se dejó al amor que podía profesarle, al único que ahora tenía, al que siendo niña deseo y ahora se le escapaba...porque agonizaba, se moría, para la profunda eternidad que ahora no comprendía.
Encogió su cuerpo sobre las sábanas, con la ironía por la impotencia de no retenerlo...
Palpó cada momento vivido, prohibido, sentido.
Puso sobre la gran mesa su alma ... lo dejó libre, como libre ella para amarle porque su ventana quedó abierta para cuando regrese...
Su cara reposó sobre la almohada y desde allí le regalo su sonrisa como lucero que ilumine el regreso a su camino.
Dic.4 -2010 1:23 a.m. |