La lluvia llegó con furia por esta tierra bendita;
llevándose en su furor vidas, trabajo y codicias.
Me he preguntado al mirar todo el destrozo que hizo;
¿Acaso tomó venganza de las acciones que ha visto?
Las personas en el mundo, tenemos un compromiso;
vivir de manera tal, que no genere conflictos.
Pero el dinero, el poder, los vicios y compromisos;
hacen que el humano sea para el mundo un cataclismo.
Igual vemos los tsunamis, sequías, vientos imprevistos;
que van cambiando el semblante de la fiel naturaleza.
Lamento pensar que muchos, por descuido u omisión,
obramos en deterioro de este mundo tan bonito.
Más todo no está perdido, unámonos en acción,
para lograr que este mundo sea en el futuro mejor.
Cultivemos el sentido de una gran valoración,
por el mundo y sus bellezas y por nuestra salvación.
8 Diciembre 2010 |