Hoy no quiero entrar serenamente,
hacia los brazos del sueño ligero;
hoy quisiera elevarme a tus montañas
y acariciar allí tu hermoso pelo.
Quisiera ver la luz que resplandece
cuando en tus ojos mis ojos se reflejan
y ser también cual árbol que florece,
cuando mi cuerpo tibio a ti se entrega.
Hoy no quiero dormir y estar soñando
con tus labios, tus ojos, tus cabellos;
hoy quisiera estrecharte suavemente
y demostrarte soy tu compañera.
Quisiera que hoy el tiempo se tardara
en avanzar hacia la luz la esfera;
para con voz entrecortada y firme
pedirte amor y tu el amor me dieras.
Hoy no quiero entrar serenamente
hacia los brazos del sueño ligero. |