Sigamos el curso del río
hacia los manantiales donde la felicidad
abunda en forma de vino.
Dejemos que nos lleven
sus aguas de cristal estelar
Y que la luna nos sonría de luz
En la noche oscura.
Como el sonido de guitarras eléctricas
bajaremos hasta el lago
Inspirando el aire que las plantas
de los márgenes fluviales nos humedecen.
Sigamos al río, sintamos sus caricias
Y su cantar de agua en nuestros oídos
Mientras esperamos atracar en su puerto
De piedras y ramas musgosas.
Sigamos al río,
con los ojos cerrados
Meditando una canción,
Bajemos a través de él
Con la noche cubriéndonos allá arriba
Más allá
de las copas de los árboles. |