De mala gana;
la conciencia baila al mediodía con el vapor del sol
y el guiso de rosas cae en el punto exacto de cocción.
Por primera vez,
entrega todo a la paciencia,
estremecida.
Dejada. Dolida.
El suspiro del arrepentimento nace cada cuanrenta eternos minutos,
-¡No te vayas!, grita.
-¿No te has dado cuenta de mi desespero?. El calor apaga mi juventud.
Una serenata de hormonas llenó su carne cuando no la pensaba siquiera.
Pero ahora...
se aterra conociendo que en algún momento su carne ya no tendrá nervios.
MVirgMB
Virginia Bethencourt
Fin
Comentarios para esta obra
Para poder comentar debes estar registrado