... A Elizabeth Davidson Masson
De los suspiros algo nace... Dylan thomas
De los suspiros algo nace
que no es la pena, porque la he abatido
antes de la agonía; el espíritu crece
olvida y llora:
algo nace, se prueba y sabe bueno,
todo no podía ser desilusión:
tiene que haber, Dios sea loado, una certeza,
si no de bien amar, al menos de no amar,
y esto es verdadero luego de la derrota permanente.
Después de esa lucha que los más débiles conocen.
hay algo más que muerte;
olvida los grandes sufrimientos o seca las heridas,
él sufrirá por mucho tiempo
porque no se arrepiente de abandonar una mujer que espera
por su soldado sucio con saliva de palabras
que derraman una sangre tan ácida.
Si eso bastase, bastaría para calmar el sufrimiento,
arrepentirse cuando se ha consumido
el gozo que en el sol me hizo feliz,
qué feliz fui mientras duró el gozar,
si bastara la vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente,
las frases huecas podrían soportar todo el sufrimiento
y curarme de males.
Si eso bastase: hueso, sangre y nervio,
la mente retorcida, el lomo claramente formado,
que busca a tientas la sustancia bajo el plato del perro,
el hombre debería curarse de su mal.
Pues todo lo que existe para dar yo lo ofrezco:
unas migas, un granero y un cabestro.
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell
Cuando de pronto los cerrojos del crepúsculo... Dylan Thomas
Cuando de pronto los cerrojos del crepúsculo
ya no encerraron el largo gusano de mi dedo
ni maldijeron al mar enroscado en mi puño,
la boca del tiempo sorbió como una esponja
el ácido lechoso en cada gozne
y se tragó los líquidos del pecho hasta secarlo.
Cuando el mar de galaxia fue sorbido
y liberado todo el lecho seco del mar,
envié a mi criatura para explorar el globo,
el mismo globo de pelos y osamenta
que cosido a mí mismo por mi mente y mis nervios,
mi frasco de materia ligara a su costilla.
Mis fusibles calcularon el tiempo para impulsar su corazón,
él estalló, hecho polvo, hacia la luz
y celebró con el sol un pequeño sabático,
pero cuando los astros asumiendo su forma
dibujaron las briznas del sueño en sus ojos,
ahogó dentro de un sueño las magias de su padre.
Todo surgió armado de la tumba
el cáncer pelirrojo, vivo aún,
los ojos velados de cataratas con sus turbios tejidos;
algunos muertos deshicieron sus quijadas tupidas,
y hubo bolsas de sangre que soltaron sus moscas;
él supo de memoria el sendero de cruces funerarias.
El sueño navega las mareas del tiempo;
el áspero sargazo de la tumba
entrega a sus muertos en este mar tan laborioso;
y el sueño mudo rueda por los lechos
donde las sombras comen el alimento de los peces
y a través de las flores, emergen hacia el cielo.
Cuando de pronto giraron las tuercas del crepúsculo,
y la leche materna fue dura como arena,
envié a mi propio embajador hacia la luz;
por truco o por azar él se durmió
y por arte de magia se armó de una osamenta
para robarme los fluidos en su corazón.
Despierta, mi durmiente, hacia el sol,
trabajador en la mañana pueblerina
y deja a este soñoliento en el sitio en que yace;
han caído los cercos de la luz,
sólo quedan en pie los jinetes más diestros,
y hay mundos que cuelgan de los árboles.
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell
Aguas galopantes cubren senderos caminados... Maht
Hojas vibran esculpidas...
como incienso a mi loa de entrañas espaciales
flamas serpentinas en medula de apariencias tus raíces mutiladas
de escarabajos escondidos,
espejo del reflejo en telarañas extranjeras
en la poesía Maestro...
Como tú,
transito bosques con rocas de ultratumba
y en la cúspide luz esencia sostiene voz de mi naufragio de razones
olas estremecen los campos,
aguas galopantes cubren senderos caminados
quebrados alojando sollozos de otros navíos que se hunden.
Pariendo funeral de tortugas con palabras que vienen del vacío
para encontrar acorde en coloridas hojas verdes de sentidos,
en migajas para polluelos que se atreven a volar
besa mi nombre Selene llena de mi ardor...
...Despierta esta la noche anuncian los murciélagos,
la hierba huele fresca,
campos hablan su lenguaje de insectos silbando los cañares,
se nos viene el sereno dice el murmullo
y tierra exhala calor del día que durmió en sus praderas abrazando
con ahínco todas las madrigueras.
Dioses y demonios míos se solazan en la tregua,
saltan conejos a buscar merienda
se arrepollan en los arboles gorriones,
gatos al cielo maúllan a la gran señora de la noche,
de la frialdad alimento para su prole, recoge...
Vuelo de perdices, gorgoreo de palomas
coquetean los zorzales
con graznidos de gansos apareándose
se vienen de platino a lo lejos enamoradas nubes
brillantes cual madre que arrebola
y en su candor juegas a dormir despertando otra galaxia,
al desnudo oteando luz por las rendijas lleno de plenilunio
lo que me era invisible...
Como al descuido viajan golondrinas...
Calavera en siete notas es testigo
al girar hacia tarima de la carne y huesos polvorientos
en madrugadas tardías descoronábamos horarios
y cenizas arrastradas por los siglos se apegaban a los vientos
como el rayo quema esperanzas desnutridas
en fardos llenos de todas las lenguas disfrazadas que escupían
como los guanacos del norte escupen cuando uno se acerca,
sotanas que juegan con mi nombre se acaban
el macho reprimido derrota el fervor de su fantasma penitente
las armas se funden en pan para los pueblos
vuelve el ser mortal común a la vida del hombre.
Y no me arrodillo ante la miseria,
por siglos amante empedernido agarrado de sus lomas
a todos los martirios adornadas de leyes sin esencia,
despojado del honor,
del nacer libre por derecho
con mi rictus de la muerte vestido de farándula
aromático perfume en los oprobios
hasta dejar el laberinto con latir de esqueletos olvidados abrigando.
Y esta sed que no se apaga grazna libertad tirana del ganso
conmovida en el hálito del tiempo en su cárcel de partículas
sin big bang que exprese contenido del abismo...
Maht-19-01-2011-03:51hrs.
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