Vengo a romper con la espada este sendero
cabalgando en la almohada del sueño
Donde centauros ya no podrán ser guerreros
Condeno este reino al silencio
la carne a no palpitar por los versos,
sentencio mi grito, mi recuerdo
Calcino la historia de lo etéreo
someto mi piel al frío eterno
no hay calor sin su aliento
Imperio de soledad y deseo
rumiando la historia invadida de miseria
trastocada en la putridez del desprecio,
Nace la higuera sin espina
azotada en aridez de mi vida
busco en el centro de mi,
¡estoy vacía! |