En la entretela que cubre mi cielo nublado
un rostro de juez
mira con ojos aguzados mi sentimiento
con su mayete golpeandome,
me intimida...
su voz de marino en el mando
rompe mi oido,
hallando la fuente de mi mirar desconcertado
llevando mi barca al naufragio
al mar embravecido
mil horas sin su canto...
yace en mi amor su recuerdo vivo
no fenece,
no silencia,
aún la espada del gendarme acusándome
levanto el rostro
cascadas en mis mejillas diluviaron...
el pecho rompiéndose,
emanó este canto infinito
de amor rebosándose
amado de mil dueñas
de mi sola alma, de almas agenas
solo tu eres tu dueño
no me robes la alegría!
que no ves que te amo!
Todo lo hubiera dado
si tan solo tu interior hubiera alcanzado
mi tiempo era tan lento
tan pasusado...hoy me miento
sigo contigo en mi centro
Recorro los caminos de tu piel dorada
calida como el sol en la mañana
acaricio mi piel
con la sed guardada
con tus besos, con tu llama,
Cuanto nostalgio tu palabra
el arrullo lírico
en las madrugadas
donde desvelarte tanto amaba...
hoy fenesco.
Tus manos derrochandose en cualquier cuerpo
hieren mis pechos
que te dieron el fuego
que en universos te entregaron cielos
oh, mi amado ajeno...
Ya no se que decirle a mi vientre
ni a mi cuerpo entero
el vacío es tan inmenso
que no hay oxigeno, ni aire cualquiera
que me devuelva el respiro...
Como le digo a tu palacio
que solo tu eres el rey
que no habrá otro monarca que lo habite
como le explico a mis sentidos
que ya no estas?
Dame en el ocaso una respuesta
dile a mi alma
que aunque esté sola
no vendrás jamás para acompañarla
dile a mi ser que no volverás...
Déjale entender a mi espíritu
a mi esencia
a mi calma,
a mi silencio que te espera siempre,
que te mira en la montaña
como alcanzar a sublimar tu presencia
entre las rocas que me lanzas,
como defender de las altas olas que me bañan
mis brazadas que ya no me alcanzan?
dime cómo!
cómo... |