Hoy desate mi furia contra cientos de guerreros medievales.
Cada que culmino con mi fiereza a tope... extrañamente me pregunto, me digo, ¿Dónde esta aquella doncella que mi dios me ha prometido? No está ahí en el botín, ni esperando en casa, ni en un bar de mala suerte. Decidí entonces buscarla en algún bosque encantado de esos escasos y desolados. De cualquier manera así viven los dragones, viviendo una maldición en una soledad inconsolable; y aquella una promesa vana, lanzada al viento y sin la necesidad de ser cumplida.
Después de tanto buscar entre ninfas y esencias místicas (nunca he sido exigente); pose mi mirada en lo más alto de la torre de un castillo, y mientras echaba fuego y destrucción, quede encantado con lo más bello que mis ojos han visto, una princesa, una pequeña princesa de ojos lindos y cabellos rizados, una sonrisa angelical... una Real, real princesa de cuentos de hadas.
Un calidoscopio de ingeniería vil, me permite seguirla a la distancia, aclaro que sólo puedo ver lo elemental pero con eso me es suficiente. Aquel calidoscopio me permite evocarla en sinfín de imágenes y en todas ellas está sonriente y preciosa. La pienso, la deseo, la admiro y en secreto me permito concederme una mujer así, para mi... no espero menos de la vida, es una princesa y nada menos que una princesa para este viejo Dragón... que se ezfuerza fielmente, fielmente con la promesa de una batalla diaria.
A anairda
Ray V Lear. (11:22 p.m.) |