Se acabó el juego,
la moneda resultó falsa.
No importa ya, la trampa,
la mentira de aquel encuentro
o saber quién inventó el mar.
¿No te das cuenta?
Al final, los dos perdimos.
No vale la pena,
probar de nuevo,
tentar la suerte.
Cambiemos de mesa,
cambiemos de tema.
Migdalia B. Mansilla R.
Marzo 21 de 2012 |