Delgada silueta
en inanición se encuentra
indagando, sucumbiendo, arrastrándose.
Se encuentra ahí en la mazmorra
atrapada, en cautiverio.
Inerte, despojada de toda luz.
Luego un pequeño rayo
un halo de luz penetra su espacio
le da esperanzas de volver.
Le muestra un posible camino, una salida.
Pero vive en sus galaxias.
En el microcosmos.
Es su microcosmos.
Y la invita a indagar,
a pasear por sus recintos.
Vulnerable y sumisa ella entra.
Sin darse cuenta que pronto será devorada.
La prepara por un largo tiempo,
como las arañas a su presa.
Para luego ser engullida. |