Mis poemas son hijos del tiempo y de la angustia
y también hijos son de la esperanza imaginaria.
Os presento a mis hijos al desnudo,
para que los gocéis por la noche y por el día,
o para que los rumiéis cuando sean polvo.
Aquí van mis amarguras y dulzuras
bien envueltas en oro y hojalata,
para que los destruyan ojos turbios
o para que los lloren ojos buenos.
Aquí los peces de ríos fétidos
aquí las rosas de jardines encantados.
Aquí estrellas de todos los confines
aquí camándulas y frentes errabundas.
Aquí el placer y el dolor se funden
con fiebre de trencitos de madera,
para que borrachos inmundos los arrullen,
para que los consuelen alas tristes.
y para que dejen florecer la primavera.
San Rafael, CA junio 28 de2012. |