Brisa abrasadora, de oscuro verano
noche sin rastros de un amor ingrato,
mitad del desierto, mitad del engaño
tormenta de pensamientos,
putrefactos cimientos.
Se abren los suelos
se hunden palacios
emergen las sombras
gritan los impuros
lloran los castos.
Arenas movedizas se disparan ardiendo,
penas que pesan de un tiempo pasado.
Sueños que mueren, realidad desnuda
se presenta la parca con sonriente investidura.
La reina suprema toma su mando,
la tiniebla acecha sin medir encantos.
Por: Ingrid Alexandra Morales S.
30-05-2012 |