¡Oh alma aguerrida!
Que Brillas entre oscuras calles y de soleadas avenidas
Que recobra fuerzas cuando te sientes vencida
Que te levantas cuando te encuentras caída
Cenizas y viento son tu enemiga
De ingratos recuerdos y tenaz partidas
¡Oh alma aguerrida!
Que aun estando sola halla compañía
Entre mares y altos collados se aumenta tu fatiga, te has visto envuelto en iniquidad y has sabido reconocer que no es gente de tu prado
Con tan solo el olor devorante de su fragancia revestida
El día a día es una guerra
Una batalla emprendida que con consentir las derrotas y interpretar las vencidas
Concluirás venciendo el galardón de incorruptible vida
Derrotado no es aquel que cae, sino aquel que cae y no se levanta
Levántate no estás vencido, solo has caído, pero no olvides aprender de esa caída.
La gloria de los jóvenes es su fuerza (Proverbios 20,29) |