Tocas las sábanas mojadas por el alba
la habitación piensa que será pasajero
¿no es así nena?
El último viaje en motocicleta acabo en desastre
la brisa de ese día ya olvidó a quienes soplaba
somos transparente, adiós al misterioso multicolor.
Colocas en mis mejillas aquella sonrisa de por favores
viertes tu perfume contra mis camisas
pareciera una rueda girar contra natura,
he de recordar que hemos rotos los espejos
viéndonos desnudos durante horas en pie
y a veces cuando das la espalda se siente paz.
Déjame caer, libérame
corta las cuerdas
que someten nuestro antinatural.
Dentro de cada torbellino de conversación
eres tú la que pide un café sin azúcar
acusándome de ser tan amargo contigo,
yo volteo hacia otro horizonte de piezas sueltas
mientras con un gesto de tristeza me acusas
de haber perdido el deseo de hacer el amor,
enfrento la discusión que detesto y bebo agua
pienso en lo insípido y frío que nuestro mundo es
sólo por el requisito de vivir juntos muy separados,
levantas la voz y asumes el llanto inevitable
dentro del barco que hemos dejado naufragar
te confienso que no se puede odiar a quien le haces el amor.
Vuélcame las alas, inyéctame gravedad
afloja el nudo
del deseo de mis manos en tu cuello.
Es lo mejor que has tenido,
lo mejor que jamás jamás has tenido,
es lo mejor que podrías tener
a diferencia de la gente tú lo tuviste realmente
y no lo evadiste por lo banal esfumándose.
Evita levitarme, detente al ahogarte
premia a los desconocidos
por el confidente marginado,
cuando quieras arrepentirte
acuérdate que lo arruinaste. |